Yoga para la rigidez después de los 40: cuerpo, mente y práctica de yoga
-*Hay días en que nos levantamos con rigidez en el cuerpo. Las caderas rugen, los hombros gritan y todo parece estar tieso.
Y una se pregunta: ¿qué me pasa?
A mí también me ha pasado. Por eso te comparto esta práctica de yoga para la rigidez después de los 40.
Y no siempre hay una explicación clara. A veces la rigidez es física, pero otras veces hemos acumulado tensión de pensar demasiado, de estar pendientes de todo o simplemente de no darnos tiempo para soltar.
Porque no toda la rigidez se siente igual.
A veces está en las caderas cuando ponemos los pies en el suelo por la mañana. Otras veces está en los hombros después de pasar horas frente a la computadora. Y hay días en que el cuerpo está relativamente bien, pero es la mente la que parece estar apretada, dando vueltas alrededor de los mismos pensamientos.
Quizás por eso soltar la rigidez no siempre comienza intentando estirar más.
A veces comienza mucho más sencillo: respirando, moviéndonos suavemente y prestando atención a cómo llegamos hoy.
Yoga para la rigidez después de los 40: Cuando la rigidez está en el cuerpo
¿Te has levantado alguna vez con el cuerpo rígido?
Pones los pies en el suelo y enseguida te das cuenta: te duelen los pies, las caderas se sienten pesadas o simplemente estás crispy como el cornflakes. 😂
En esos días no necesariamente hay que comenzar con grandes estiramientos. Podemos darle al cuerpo unos minutos para despertar y recuperar movimiento poco a poco.
Comienza con unas respiraciones lentas. Inhala por la nariz contando hasta 4 y exhala suavemente contando hasta 6. Después puedes mover el cuello y los hombros, hacer unas rondas suaves de gato-vaca y, si quieres bajar al suelo, descansar unos momentos en balasana o explorar un thread the needle para crear espacio en la parte alta de la espalda y los hombros.
No tienes que hacerlos todos ni convertirlo en una práctica larga.
La intención es simplemente decirle al cuerpo: vamos a empezar a movernos.
Muévete despacio y observa cómo responde. Quizás hoy necesitas cinco minutos. Quizás mañana diez.
No se trata de obligar al cuerpo a dejar de estar rígido. Se trata de darle tiempo y movimiento para que pueda ir soltando.

Cuando la rigidez está en la mente
Con la mente pasa algo parecido.
La mente es poderosa — eso es real. Puede dejarte sentada en el sillón dando vueltas sin arrancar, o puede convertirse en una herramienta que usas a tu favor cuando aprendes a observarla. La diferencia, muchas veces, es saber reconocer cuándo está rígida.
La rigidez mental puede aparecer cuando queremos comenzar algo y no arrancamos, cuando se nos hace difícil continuar, o cuando simplemente no estamos dispuestas a escuchar una perspectiva diferente.
En esos momentos podemos hacer algo muy sencillo: observar el pensamiento sin juzgarlo.
No tenemos que creer todo lo que pensamos ni pelear con cada pensamiento. Podemos observarlo, reconocer lo que está pasando y después decidir qué acción queremos tomar.
En mi práctica de yoga esto me ha pasado muchas veces.
Hay días en que no tengo ganas de llegar al mat. La mente encuentra otras cosas que hacer y aparecen mil razones para dejar la práctica para después.
Pero llego.
Y a veces lo único que hago al principio es sentarme y reconocer: hoy no tenía ganas de estar aquí, pero llegué.
Curiosamente, muchas de esas veces terminan convirtiéndose en algunas de mis mejores prácticas.
Quizás soltar la rigidez mental no siempre significa cambiar lo que estamos pensando. A veces comienza simplemente con observar el pensamiento y dar el próximo paso de todas maneras.
La rigidez de la vida cotidiana
También está la rigidez que vamos acumulando simplemente por vivir.
El trabajo, las responsabilidades del hogar, la familia, las diligencias, pasar mucho tiempo sentadas o de pie… al final del día, todo eso se puede sentir en el cuerpo.
Y muchas veces pasamos de estar resolviendo una cosa detrás de la otra directamente a la cama, sin darnos unos minutos para bajar el ritmo.
Hacer una pausa, escuchar el cuerpo y darle unos minutos para soltar antes de cerrar el día puede ayudarnos a entrar al descanso de otra manera.
No es una promesa de que vas a dormir perfectamente. Pero crear ese pequeño espacio puede ayudarte a soltar tensión y prepararte para descansar.
Puedes probar algo tan sencillo como colocar las piernas en la pared, hacer una torsión suave en el suelo o quedarte unos minutos respirando lentamente.
No tiene que convertirse en otra tarea que añadir a tu lista.
Al contrario.
Es un momento para dejar de hacer y comenzar a soltar.
Soltar también es escuchar
No todos los días necesitamos lo mismo.
Hay días de mucha energía y otros en que el cuerpo nos pide descanso. Escucharlo y honrar lo que necesita también forma parte de la práctica.
Con el tiempo vamos aprendiendo a reconocer nuestros propios patrones: cuándo necesitamos movernos, cuándo necesitamos hacer una pausa y cuándo simplemente necesitamos dejar de exigirnos tanto.
La rigidez nos cierra. La flexibilidad nos abre a las posibilidades, nos abre puertas.
Y eso aplica para el cuerpo, para la mente y para la forma en que nos relacionamos con nosotras mismas.
Cuando hablamos de yoga para la rigidez después de los 40, no estamos hablando de ponermos más flexibles en sentido físico.
A veces significa respirar y mover el cuerpo suavemente. Otras veces significa observar un pensamiento sin juzgarlo, llegar al mat aunque no tengamos ganas, o permitirnos descansar después de un día lleno.
La práctica no tiene que verse igual todos los días, porque nosotras tampoco llegamos igual todos los días.
Quizás de eso también se trata aprender a soltar: de escuchar, observar y responder a lo que necesitamos hoy.
Si respiras, puedes practicar. 🤍 Dale Play y acompañame!
Cuando termines la práctica, regresa por aquí y cuéntame en los comentarios cómo se sintió tu cuerpo y qué observaste en ti. Me encanta leerlas y saber cómo están viviendo su práctica.
Y si quieres seguir practicando conmigo, suscríbete a mi canal de YouTube, Albita Yoga, donde comparto nuevas prácticas para ayudarte a moverte, respirar y volver a ti.
Nos vemos en el mat. 💜
Albita









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